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Ojos bien cerrados (1999)

3 mayo, 2015

Vivir, de alguna forma, es poder intervenir en lo que queremos. Hay muchos que no viven y andan perdidos entre nosotros, o que se pasan la vida buscando los motivos por los que valga la pena vivir, o que se resignan temprano y se suicidan. Y hay muchos que buscan las distintas formas que pueden usarse para vivir.  Están, por caso, los que no encuentran una forma propia y terminan haciendo películas para contar las vidas de otros. Y están, finalmente, esos otros. Que detrás de esos guiones sostienen sus vidas, sean héroes o villanos, o algo que se le parezca. Stanley Kubrick fue uno de esos tipos que se dedicó a contar las vidas de otros, dentro de otros contextos y en algunos casos, volviendo a contar historias que escribieron otros. Como es el caso la novela Relato soñado de Arthur Schnitzler, convertida en el film Ojos bien cerrados (1999), con Tom Cruise y Nicole Kidman como protagonistas.

El doctor William ‘Bill’ Harford y Alice, una pareja joven con una hija, que vive en una casa residencial de Nueva York, comparten desde el comienzo sus formas descontracturadas: ella mea en el inodoro, él a un paso mirándose al espejo. Se preparan para una fiesta a la que fueron invitados por uno de los pacientes que atiende Bill. La casa de la fiesta tiene mozos que no dejan sin champagne a nadie, una orquesta en un escenario, invitados de trajes y vestidos de alta gama. Ni Bill ni Alice conocen más que al anfitrión. Mirando la película, se huelen los dólares: toda esa gente vive haciendo lo que quiere gracias a y por esos dólares. Y es ahí, en esa fiesta, donde empezarán a darte ganas de coger hasta más de dos horas después, cuando la película termine.

Coger por la calentura de un viejo que la invita a subir un piso o por verlo caminar con una mujer en cada brazo. Coger por la mina que le dio una sobredosis desnuda en el baño del dueño de casa, con él al lado. Coger por ellos dos, que se cruzan en la cama. Coger por ser infiel, por el amor de una mujer desconcertada por tener un muerto al lado. Coger por una piba prostituta que lo mira y lo seduce, lo acompaña y lo invita a enloquecerse en su departamento de orden azaroso. Coger por esa nena que se divierte cogiendo con grandes en el local del padre. Coger por ser parte de una logia encriptada, reunida para defender la belleza sexual de la banalidad mundial. Coger por la bronca acumulada, que descarga, desahoga, libera. Coger por lo que no se dijo y por todo lo dicho. Coger por las dudas. Coger, ante todo y cada cosa. Coger como fantasía, como ilusión, como si todo fuese un sueño pesado, que te despierta en medianoche, agitado, angustiado, con las lágrimas resbalando.

Como última película de Kubrick, fue su forma final de contar lo que para él era importante de la vida a través de otros que viven como si fuera un sueño, haciendo lo que quieren, sobretodo coger. A eso nos invitó el director de La naranja mecánica antes de morir: a coger. Y tal vez, el infarto que lo mató en marzo de 1999, lo dejó desnudo y con los ojos bien cerrados, en una cama y acompañado.

 

FICHA TÉCNICA

Otros títulos: Ojos Bien Cerrados
País: Reino Unido
Director: Stanley Kubrick
Escritores: Arthur Schnitzler, Frederic Raphael, Stanley Kubrick
Reparto: Leelee Sobieski, Marie Richardson, Nicole Kidman, Rade Serbedzija, Sydney Pollack, Todd Field, Tom Cruise, Vinessa Shaw
Género: Erótico
Fecha de Estreno: 1999
Duración: 159 min.

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Subtítulos: http://www.cultmoviez.info/newplayer/bajarsub.php?10994_ES_HD

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