oncebroth-grande

Once Brothers (2010)

25 octubre, 2016

A fines de los ochenta empezó a asomar por las tierras del este europeo una selección de básquet excepcional, plagada de individualidades de primer nivel. Se trató de la selección de Yugoslavia. Entre sus filas estaban Toni Kukoc, luego parte importante del Chicago Bulls multicampeón que comandaba Michael Jordan; Dino Radja que luego sería fichado por los Celtics de Boston; Vlade Divac, estrella en Los Angeles Lakers y los Sacramento Kings; y Drazen Petrovic, el Maradona del básquet yugoslavo, el distinto.

once-br1

Vlade de fiesta en Los Angeles. A Drazen lo mandaron al muere en Portland.

Once Brothers es la historia de éstos dos últimos, Divac y Petrovic, pero a su vez es la historia de un montón de cosas más que no tienen nada que ver con el básquet, y eso es lo que la hace atractiva. Para resumir sin spoilear, solo vamos a aclarar que Divac es de Serbia, y Petrovic de Croacia. Esas dos naciones junto a Macedonia, Montenegro, Bosnia y Eslovenia conformaban la República Federal Socialista de Yugoslavia. Un episodio que ocurre casualmente en el Luna Park de Buenos Aires, en ocasión del Mundial de Básquet de 1990, será una bisagra en sus vidas, y un desenlace inevitable de la infame guerra civil que empezaba en las tierras del Mariscal Tito.

El documental fue dirigido por Michael Tolajian en 2010 y contó con la producción de ESPN y la mísmisima NBA, cuyas manos nunca son invisibles. Si hilamos fino podemos ver una sobrevaloración del estilo de vida norteamericano, y aunque la condena a la guerra es fuerte, el papel de EEUU en ella no es ni siquiera mencionado. Es bien gráfico el extracto de una nota de la época en la que un periodista entrevista a Divac y abre diciendo “Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, incluso para este pivote yugoslavo que ha sido fichado por Los Angeles Lakers”. Aún con esos cuestionamientos ideológicos, Once Brothers es un documental de la ostia.

oncebr2

La tremenda dupla campeona en el Mundial de Argentina de 1990

Vlade Divac, el gigante serbio de dos metros quince, es más que un anfitrión o un narrador. Se nota que intenta cerrar una herida de muchos años. Una deuda que tiene pendiente con el recuerdo de su alguna vez hermano Drazen Petrovic y también consigo mismo. Volverá a tierras croatas luego de 20 años y podremos comprobar que 20 años no es nada en algunas historias, que los resquemores que produjeron fuego alguna vez, hoy son más que simples cenizas.

ONLINE en:

https://www.youtube.com/watch?v=xwfMVsH23RI

Etiquetas: